martes, 25 de marzo de 2014

Babelia

Babelia es un suplemento cultural que viene todos los sábados con el periódico español El País. Empezó a publicarse en 1991. Consta de 20 páginas. Aparece en formato cuadernillo, tiene el mismo tipo de papel y el mismo tamaño que el periódico al que acompaña. Cada publicación va numerada. Y se divide de la siguiente manera:
“El rincón” (pág. 2). Aquí aparece una entrevista donde la particularidad es que el escenario es la casa de la persona entrevistada. Y una columna con la colaboración de un invitado especial, como Juan Goytisolo, Jorge Wagensberg, entre otros.
“Ida y vuelta” (pág. 3). Es la sección en que Antonio Muñoz Molina escribe artículos sobre pintura, música, literatura, viajes…
“En portada / Reportaje” (pág. 3-5). Aquí aparece el tema principal que se anuncia en la portada.
“Libro de la semana” donde podemos leer reseñas de Francisco Solano, Javier Aparicio Maydey, etc. sobre nuevos libros de interés.
“Crónica” pág. 7, aquí encontramos alguna crónica.
“Narrativa y Poesía” pág. 8-9. Aparecen comentarios de los mejores críticos sobre las novedades sobre libros  narrativa y de poesía.  
“Ciencia”. Esta sección es la página central del suplemento, en ella encontramos algún ensayo o publicaciones de algún experto en materia de ciencias.
“Pensamiento”, donde se lee colaboraciones que trata temas filosóficos, psicológicos, a veces, antropológicos.
“Arte / Exposición” aquí se publica todo lo referente al arte y su exposición.
“Música” aquí aparece entrevistas a músicos.
“Puro teatro” es la sección donde publica su colaboración Marcos Ordóñez. 
Babelia también publica textos de creación.

Enlace de interés:

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/05/03/actualidad/1367605715_054239.html
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero42/supleme.html





martes, 18 de marzo de 2014

Susy Delgado, una voz junto al fuego

Susy Delgado (San Lorenzo, 1949) es una de las poetas paraguayas que escribe en guaraní. Quizá también la más conocida fuera de su país. Su poesía, su canto reivindicativo del guaraní, la lengua de su infancia, ha traspasado fronteras (sus obras han sido traducidas al inglés y al portugués).
La voz de Susy Delgado se fue formando en el terruño familiar, en el campo (o en “la campaña”, como se dice en Paraguay), junto al fuego.  Hoy, es una de las poetas más reconocidas, maestra de muchos poetas en lengua guaraní. 
Susy Delgado es Licenciada en Medios de Comunicación por la Universidad de Asunción. Trabajó como columnista en Hoy, La Nación y en otros periódicos paraguayos. También encontramos sus colaboraciones en revistas literarias como América sin nombre, Laotra, etc.
Entres sus obras más destacadas podemos citar:  Tesarái mboyvé (Antes del olvido),1987; Tataypýpe (Junto al fuego), 1992; Ayvu Membyre (Hijo de aquel verbo), 1999; etc.
El lector que se adentre en la obra de Susy Delgado saldrá de ella tocado en lo más hondo de su ser. Cuando uno recita sus versos no puede evitar recordar a Rabindranath Tagore, ese que decía: “¡Qué feliz eres, niño mío, cuando sentado en el polvo juegas con un  palo roto toda la mañana!”. Los poemas de Susy Delgado también alimentan la infancia perdida, ese mundo mágico a la siempre queremos volver, ese mundo que, como dicen ella: “salida de mis manos, / pandorga pequeña, hermosa, / ya va bailando / arriba y más arriba…” hasta convertirse en un vago recuerdo, acaso en un sueño.
Los versos de Susy Delgado nos invitan a cantarlos junto al fuego, y para ello no hace falta guitarra ni arpa, el acento guaraní (como el grillo o la cigarra) ya trae la música incorporada.

Niño inepto
lo llamaban.
Por inepto,
nadie
le enseñó
nada.
Y en niño inepto
se quedó.
  
Mitã pituva
oñehenóivami,
mitã pituvágui
no mbo'éi chupe
avave
mba'eve.
Mitã pituvápe
opyta.

(Ne'êjovái/Palabra en dúo, Arandurã, pp. 86-87)


 Amablemente, y para que podamos conocerle mejor, ha aceptado responder a las siguientes preguntas.

1- Eres una poeta bilingüe. Cuando escribes, ¿lo haces en guaraní o en español?

Escribo en la lengua que me pide el momento o el tema. Si hablamos de escribir poesía, la lengua aparece en una especie de chispa inconsciente, que responde seguramente a motivos muy profundos… En un momento posterior, se puede agregar el análisis racional y se puede jugar con otra lengua.

2- ¿Es el guaraní tu lengua materna?

Sí, yo aprendí el guaraní en mi casa, con mis abuelitos, con quienes crecí y pasé mi infancia, en la campaña, como decimos en Paraguay. No tengo formación académica en lenguas, pero creo que con los años me volví una trabajadora entusiasta, apasionada de la lengua.

3- ¿Qué autores crees que influyeron más en tu obra literaria?

Cuando me hacen esa pregunta, el primero de quien me acuerdo es de mi abuelo, que no era un escritor sino un modesto agricultor, pero que cotidianamente nos contaba cuentos –a mi hermana y a mí- junto al fuego de la cocina campesina. Eran cuentos populares, que mi abuelo los contaba con una gracia muy especial, y que yo creo, sembraron en mí la semillita de la palabra, que con el tiempo yo cultivaría a mi manera. Además, todo ese tiempo inicial, de despertar al mundo, a la lengua, con esos ingredientes profundos y maravillosos que nos daba la vida campesina, cuando no teníamos televisión ni luz eléctrica y nutríamos nuestra inquietud de horizontes mirando las estrellas o persiguiendo luciérnagas por las noches… Yo creo que allí estuvo y allí estará siempre lo más hondo que me ha influido.
En un proceso posterior, puedo hablar por ejemplo de Rulfo, un autor que a mí me impactó profundamente, con esa visión poética tan tremenda de ese lugar con el que puede identificarse cualquier lugar de Latinoamérica, donde los muertos conviven con los vivos, vivos y muertos se confunden… No sé si me influyó, pero sí que me marcó profundamente. 

4- Aparte de la poesía, ¿qué otros géneros literarios cultivas en guaraní?

Desde hace más o menos una década, incursiono de tanto en tanto en el cuento; tengo un libro publicado en este género y una partida de textos más esperando, pero en cantidad y persistencia, la poesía le sigue ganando. Bueno, y además del cuento, tengo algunos prólogos, comentarios breves, cosas así… A un texto de largo aliento que no sea la poesía, todavía no me animo, al parecer.

5- En una lectura poética, te escuché decir que el signo más profundo de la poesía es el dolor. ¿Acaso algunos de tus poemas nacen del dolor?, ¿o es que la tristeza es mejor inspiradora que la alegría?

Sí, yo siento que el dolor es el principal motor de la poesía, ese sentimiento de que somos una arenilla en el desierto, un relámpago perdido en la eternidad, capaz de percibir lo bello, lo bueno, lo justo… pero completamente incapaz de alcanzarlo.

6- Hay una serie de poemas en tu antología Ñe’ê jovái (Palabra en dúo) que me gusta mucho. Se titula «Tataypýpe» (Junto al fuego). ¿Te identificas con estos poemas? ¿Cómo te surgieron, qué te llevó a escribirlos? Es un verdadero canto a la infancia y a la familia, ¿cuánto de autobiografía hay en él?

    Me nació precisamente del recuerdo de esa infancia que te comentaba más arriba, un recuerdo que siempre estará muy vívido en mí. Creo que ese retazo de mi vida tenía que aflorar en algún momento porque era como una deuda profunda que yo tenía con aquel tiempo. Y sí, creo que tiene mucho de autobiográfico.

7- Según afirman algunos escritores paraguayos, en Paraguay, en especial en el interior del país, hay pocos lectores. ¿A qué crees que se debe esta escasez?

Seguramente se debe a una suma de factores, pero entre ellos creo que está el fracaso de la educación para acercar a los niños hacia los libros. Y seguramente tuvo que ver también la discriminación de la lengua mayoritaria; el 80% de los paraguayos fuimos alfabetizados en una lengua que no era la que hablábamos en casa, nuestra lengua materna. Actualmente se están revisando estas cosas, por suerte, se está restituyendo el guaraní a su lugar legítimo de a poco, se están revisando los métodos para promover la lectura… Y se empiezan a percibir los signos de un cambio incipiente, mejor tarde que -nunca.

Para conocer más sobre esta escritora:

http://www.cervantesvirtual.com/buscador/?q=Susy+Delgado#posicion
http://www.portalguarani.com/394_susy_delgado.html 
https://www.youtube.com/watch?v=uI7f_tYu3Sc










martes, 11 de marzo de 2014

Vasilis Vasilicós presenta a Glafcos Zrasakis en el Campus del Milán

                                                                                              05/03/2014

            El escritor griego Vasilis Vasilicós (Cavala, 1934) presenta en la Universidad de Oviedo  Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis (Hoja de Lata), su última novela y la primera que fue traducida directamente del griego al español.
            La vida de Vasilicós es tan interesante como su propia obra. Ha desempeñado el cargo de embajador de Grecia ante la Unesco entre los años 1996 y 2004. Exiliado de su país por causas políticas. Vivió en Italia, Francia, EE. UU… En exilio publicó Z, su novela más conocida, llevada al cine por Costa Gavras en 1969.
            Mientras  la vicedecana Carmen Alfonso García lo presenta, Vasilicós con su saco oscuro y con su sombrero de capo mafioso, gira el grueso amarillo de oro de piedra que lleva en su dedo. Afable y sonriente escucha, como si entendiera el español, pero algo le suena familiar, sabemos que muchas palabras que conforman el español vienen del griego.
            A la pregunta de la presentadora de que si el éxito de Z le produce un cierto cansancio, Vasilicós, que queda en silencio, mirando fijamente el vaso de agua piensa unos quince segundos la respuesta que va a dar, responde: “cuando has escrito cientos de libros y solamente se te destaca por uno, no es muy agradable”. Luego ironiza sobre esto: “lo bueno es que en mi epitafio se va a escribir que ha muerto el escritor de Z”. El escritor que gusta ver a sus oyentes reír, afirma que según una investigación de la UE, se ha demostrado que la novela Z tiene el título más breve en los últimos doscientos años de la historia de la novela europea, también quería tener el título más largo que era de Peter Handke.
            El escritor griego, recordando a Orwel, explica que el término “escritor militante” o “escritor comprometido” se utilizó durante la Guerra Civil española. Por eso cuando se le pregunta si es un escritor militante, responde que sí, durante tres años, cuando estuvo en el ejército. Vasilicós dice que un escritor, aunque odie la política, siempre vas a expresar de alguna manera una visión política, porque “la ausencia es también en sí misma una presencia”.
            Como el griego es una lengua que lo contiene todo desde hace tres mil años, empieza explicando la palabra “política”, que contiene “polis”, ciudad; “politis”, ciudadano; politiki, política; “polimos”, cultura. Todo ello tiene la raíz “ciudad”, es decir, del pueblo y de aquí surge la democracia, del pueblo. Se llamaba la asamblea del pueblo.
            Comenta que cuando llegó el apóstol San Pablo a su ciudad natal (Cavala), suprimió la parte “demos” de la palabra, es decir, elimina “pueblo” y deja eclesia. “Así tenemos el Cristianismo sin el pueblo y solo tenemos a Dios”. Se perdió el significado del “idiota” porque en la antigüedad existía el ciudadano que pertenecía al pueblo  y el privado o el “idiotis”, y quedó “idiota” en todo el mundo. Entonces los romanos cuando organizaron el estado, metieron la palabra “privado”. Así es como se separó el significado de privado y de estúpido. “Estamos en una sociedad privada, que se globalizó y por eso estamos hoy en día en la situación en la que se encuentran muchos países con alto nivel de desempleo”, explica.
            Hablando de Z, comentó que el asesinato que narra en esa novela ocurrió a doscientos metros de donde él vivía. Por eso sentía que lo que pasaba en su barrio tenía que escribirlo, pero no podía. Tardó tres años, durante los cuales recopiló mucha información y no podía redactarla. Entonces, al principio de 1966, lee A sangre fría, de Truman Capote,  y esta le da la clave para empezar a escribir Z. “En el arte no existe la originalidad”, afirma Vasilicós.
            La primera respuesta a la idea de traducir al español Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis fue negativa porque era muy difícil la traducción. Luego, Ángel Pérez se encargaría de pasarla al español. Vasilicós comenta que el libro circula en Grecia en cinco versiones diferentes, sin embargo, la que se ha traducido al español es la primera y la mejor. Afirma además, que para escribir este libro le influyeron muchos las obras de Nabokov, La verdadera vida de Sebastián Knight y Pálido fuego; y también las de Jean-Paul Sartre, El idiota de la familia.
            Además habló sobre los griegos de hoy en día con relación a los clásicos. Dice que ellos han sufrido de los antepasados. “En Grecia no puedes escavar sin encontrar antigüedades”, no podía construir casas de cosas antiguas. Eso les llevó a detestar lo antiguo.
            Vasilicós, recordando su niñez, critica además la educación de Grecia, dice que en la escuela daban griego clásico. Durante todo un año estudiaban tres páginas de Antígona, de Sófocles y con ellas sintaxis y gramática. Cuando acabó la escuela no sabía aún quién era Antígona. Luego, cuando fue a una escuela francesa donde representaban la obra, comprendió que Antígona era una revolucionaria.
            “Cuando hablas a la gente de Grecia, piensan solo en los clásicos, de la antigüedad, y eso no es justo. Nosotros también vivimos allí abajo, existimos, construimos, hacemos cosas…”, comenta Vasilicós.  
             “Este libro se fue formando en un periodo en que sucedieron muchas cosas importantes.” Durante sus años de exilio tuvo la oportunidad de conocer a los emigrantes griegos por motivos económicos que vivan en Alemania. Siente la necesidad de plasmarlo en un libro, de contarlo, pero no encontraba otra manera sino que metiéndose en la piel de otra persona. De este modo encontró un alter ego que se llama Glafcos Zrasakis, a partir del cual pudo expresar sus propios sentimientos. Al final de libro cuenta cómo le puso ese nombre. Cuenta Vasilicós que había un escritor griego en París que se llamaba Trazos Kastanati donde él vivía en su casa sin saber que era su casa. De esa coincidencia de Trazos Kastanati hizo Glafcos Zrasakis. Y a través de este personaje pudo explicar ese periodo tan complicado de su vida.
            “En Roma de 1978, a su 38 años, se murió mi mujer en mis brazos…fue un gran impacto porque no estaba enferma”. Dice que en ese momento escribe una frase: “Glafcos Zrasakis ha perdido a su mujer”. Vasilicós explica todo esto porque dice que se puede convertir en una novela todo aquello que se vive, pero no la muerte.  
            Además de ser considerado el escritor de moda en su país, es también un maestro y promotor de los jóvenes escritores de su país.


martes, 4 de marzo de 2014

Una joya que nos invita a abrir los ojos para ser felices

FICHA TÉCNICA

 España, 2013     Duración: 108 min     Director: David Trueba
Guión: David Trueba         Música: Pat Metheny    Fotografía: Daniel Vilar
Reparto: Javier Cámara, Natalia de Molina, Francesc Colomer, Ramón Fontserè, Jorge Sanz, Ariadna Gil
Productora: Canal+ España / Fernando Trueba Producciones Cinematográficas / Televisión Española (TVE)
Género: Drama. Comedia | Comedia dramática. Años 60. Road Movie. Basado en hechos reales
Web Oficial https://www.facebook.com/viviresfacillapelicula
Premios: 2013: 6 Premios Goya, incluyendo mejor película, director y actor (Cámara). 7 Nom. 2013: Festival de San Sebastián: Sección oficial de largometrajes a concurso.


Mucho de bueno ha de tener una película que viene mesclada con versos machadianos, música de los Beatles, una huida hacia cualquier parte y unos días llenos de luz, como Vivir es fácil con los cerrados (2013), la última película de David Trueba.
Una película que está hecho de sueños, el sueño del profesor de inglés Antonio Sanromán (Javier Cámara) de conocer personalmente a John Lennon, que viene a rodar una película en España. Antonio tiene que dejar su clase y viajar desde Albacete hasta Almería. A él se une Belén (Natalia de Molina), una chica que escapa de un pasado que trae consigo misma, y Juanjo (Francesc Colomer), un chico que huye de su casa porque ha discutido con su padre al no querer cortarse el pelo.
Ambientada en los años 60, en plena dictadura, la película nos muestra los temas de esa época, la poca libertad de la mujer, las escasas oportunidades de los jóvenes que deben buscarse la vida fuera de casa, y también la posición de los profesores, fundamentales a veces para algunos estudiantes. Maestros como  Antonio, con una filosofía machadiana y por qué no decir republicana, que enseña inglés, que nunca se rinde, que es optimista ante la vida, que piensa que a veces es mejor tener malos profesores porque te dan más oportunidad, y no te cortan las alas. Un profesor que por amor a la educación ha de hacer un viaje que podría costarle el puesto en la escuela, pero se arriesga porque sabe que es la única oportunidad que tiene.
Las escenas perfectas del viaje a Almería, de las carreteras vacías, ilustran la soledad, la incertidumbre del porvenir.  
El público puede encontrar en la historia todos los ingredientes para enriquecer el espíritu. La película tiene escenas que nos hacen reír, otras que nos hace rabiar, otras que nos hacen llorar, otras que nos motivan a luchar, a no rendirnos ante las barreras de la vida. El profesor Antonio es un claro ejemplo de que las oportunidades hay que ir a buscarla fuera de casa, sabe que debe hacer un largo viaje por conseguir hablar con Lennon, cuyas canciones utiliza como apuntes para enseñar inglés a sus queridos alumnos.
Cuando salimos de la sala de cine seguimos escuchando en nuestra mente la palabra “Help” de John Lennon que grita Antonio cuando vuelve a casa con las notas de su inspiración. Con esta película aprendemos que “los caminos se hacen al andar”, que el placer y la aventura están en el viaje. Como la vida misma, un viaje lleno de escenas alegres y tristes es esta película.