domingo, 9 de febrero de 2014

Ficción o no ficción, esa es la cuestión

Entendemos por periodismo lo que tiene que ver con la noticia, un suceso que no puede ser ficción. El periodismo utiliza un lenguaje directo, sin metáforas, busca la claridad. Pero el periodista puede utilizar elementos de la literatura para que lo que cuenta sea del agrado del lector. Trata de narrar lo mejor posible los hechos y para ello utiliza recursos literarios.
La ficción es una de las características de la literatura. El escritor inventa un mundo tomando características de la realidad.
El periodista puede mentirnos sobre los hechos, el escritor no, sería ilógico.
Dentro del periodismo debemos distinguir dos aspectos fundamentales: información y opinión.
La información nos cuenta cómo sucedieron los acontecimientos exactamente, su característica principal es la objetividad. La opinión es el comentario del periodista, puede ser más subjetivo.
Una característica que comparten los textos periodísticos y los textos literarios es que pueden reunirse en un libro.
Pero en el periodismo también puede haber algo de ficción, como en el caso de los reportajes o crónicas. También la literatura puede tener componentes no ficticios, por ejemplo, en la novela de no ficción y la autoficción.
La novela de no ficción puede considerarse como un género que está entre literatura y periodismo. Porque se apoya en sucesos ocurridos, como en la novela A sangre fría, de Truman Capote. El autor, como un periodista, narra las historia en forma de reportaje. Es un ejemplo de que la literatura no solo se alimenta de la imaginación, sino también de la realidad.
La Autoficción contiene algo de autobiografía acompañada de hechos ficticios que el propio autor cuenta, este es el protagonista de la novela.
Para saber quién es el que habla en una historia, veremos ahora los tipos de narradores. Definiremos como la voz del narrador al que da materialidad sonora al relato, que también aparece en el periodismo narrativo.
Narrador omnisciente o exterior. Cuenta los hechos pero no participa. Sabe lo que va a suceder, lo que piensa el personaje. Tiene una visión profunda de la historia. Como ejemplo, pondríamos el caso de Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender, cito un fragmento: “Con los codos en los brazos del sillón y las manos cruzadas sobre la casulla negra bordada de oro, seguía rezando. Cincuenta y un años repitiendo aquellas oraciones habían creado un automatismo que le permitía poner el pensamiento en otra parte sin dejar de rezar.”
Narrador que se identifica con un personaje. El que cuenta la historia es uno de los personajes. Este narrador puede ser el protagonista o un personaje secundario o testigos de lo que hace el protagonista. Si es el protagonista principal, como El Lazarillo de Tormes, es una falsa autobiografía. Si es secundario, como el Dr. Watson, el compañero de aventuras del detective Sherlock Holmes que cuenta la historia de este.
Distingamos una cosa, en la autobiografía el autor y el narrador son los mismos, en cambio, en la novela autobiográfica no coinciden el narrador y el autor. En Moby Dick, quien dice “Llamadme Ismael”, no es exactamente Melville el que nos dice estas palabras, aunque fuera él el que lo haya escrito.
Teoría del punto de vista, una variante de este tipo de narración, surge en el siglo XIX gracias a Henry James. El narrador es un personaje que cuenta la historia en tercera persona, pero sin descubrirnos lo que piensan los otros personajes. Es un narrador que sabe menos que el personaje principal. Vemos este tipo de narración en Otra vuelta de tuerca, de James.

Narrador objetivo es un observador que nos cuenta solo lo que ve. No nos cuenta lo que piensan ni sienten los personajes. Ve a los personajes desde fuera, como una cámara de cine. 

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