Entendemos
por periodismo lo que tiene que ver con la noticia, un suceso que no puede ser
ficción. El periodismo utiliza un lenguaje directo, sin metáforas, busca la
claridad. Pero el periodista puede utilizar elementos de la literatura para que
lo que cuenta sea del agrado del lector. Trata de narrar lo mejor posible los
hechos y para ello utiliza recursos literarios.
La
ficción es una de las características de la literatura. El escritor inventa un
mundo tomando características de la realidad.
El
periodista puede mentirnos sobre los hechos, el escritor no, sería ilógico.
Dentro
del periodismo debemos distinguir dos aspectos fundamentales: información y
opinión.
La
información nos cuenta cómo sucedieron los acontecimientos exactamente, su
característica principal es la objetividad. La opinión es el comentario del
periodista, puede ser más subjetivo.
Una
característica que comparten los textos periodísticos y los textos literarios
es que pueden reunirse en un libro.
Pero
en el periodismo también puede haber algo de ficción, como en el caso de los
reportajes o crónicas. También la literatura puede tener componentes no
ficticios, por ejemplo, en la novela de no ficción y la autoficción.
La
novela de no ficción puede considerarse como un género que está entre
literatura y periodismo. Porque se apoya en sucesos ocurridos, como en la
novela A sangre fría, de Truman
Capote. El autor, como un periodista, narra las historia en forma de reportaje.
Es un ejemplo de que la literatura no solo se alimenta de la imaginación, sino
también de la realidad.
La
Autoficción contiene algo de autobiografía acompañada de hechos ficticios que
el propio autor cuenta, este es el protagonista de la novela.
Para
saber quién es el que habla en una historia, veremos ahora los tipos de
narradores. Definiremos como la voz del narrador al que da materialidad sonora
al relato, que también aparece en el periodismo narrativo.
1º
Narrador omnisciente o exterior. Cuenta los hechos pero no participa.
Sabe lo que va a suceder, lo que piensa el personaje. Tiene una visión profunda
de la historia. Como ejemplo, pondríamos el caso de Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender, cito un
fragmento: “Con los codos en los brazos del sillón y las manos cruzadas sobre
la casulla negra bordada de oro, seguía rezando. Cincuenta y un años repitiendo
aquellas oraciones habían creado un automatismo que le permitía poner el
pensamiento en otra parte sin dejar de rezar.”
2º
Narrador que se identifica con un personaje. El que cuenta la historia
es uno de los personajes. Este narrador puede ser el protagonista o un
personaje secundario o testigos de lo que hace el protagonista. Si es el
protagonista principal, como El Lazarillo
de Tormes, es una falsa autobiografía. Si es secundario, como el Dr.
Watson, el compañero de aventuras del detective Sherlock Holmes que cuenta la
historia de este.
Distingamos
una cosa, en la autobiografía el autor y el narrador son los mismos, en cambio,
en la novela autobiográfica no coinciden el narrador y el autor. En Moby Dick, quien dice “Llamadme Ismael”,
no es exactamente Melville el que nos dice estas palabras, aunque fuera él el
que lo haya escrito.
Teoría
del punto de vista, una variante de este tipo de narración, surge en el siglo
XIX gracias a Henry James. El narrador es un personaje que cuenta la historia
en tercera persona, pero sin descubrirnos lo que piensan los otros personajes.
Es un narrador que sabe menos que el personaje principal. Vemos este tipo de
narración en Otra vuelta de tuerca,
de James.
3º
Narrador objetivo es un observador que nos cuenta solo lo que ve. No nos
cuenta lo que piensan ni sienten los personajes. Ve a los personajes desde
fuera, como una cámara de cine.
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